De la crisis financiera a la revolución digital

De la crisis financiera a la revolución digital

GENERALITAT VALENCIANA
(PROMETEO 2020/83)

Javier Andrés Domingo
(Universitat de València, IEI)

2020-2023

Resumen

Este proyecto es el resultado de la conjunción de intereses de investigación de dos grupos de trabajo consolidados, con una dilatada experiencia investigadora y de coordinación y colaboración interdisciplinar con miembros de otras universidades y prestigiosos centros de investigación. Combinamos el análisis empírico riguroso, tanto con datos recientes como con una perspectiva histórica más amplia, con la evaluación mediante modelos macroeconómicos de carácter más teórico de dos fenómenos que están coincidiendo en el tiempo, y cuyos efectos pueden alimentarse mutuamente. Por una parte, la situación económica que afrontan muchos países todavía recuperándose de la crisis financiera, con su secuela de desequilibrios, como endeudamiento público y privado y el desempleo y, por otra, la perspectiva de una ola de innovaciones que abarca la denominada Cuarta Revolución industrial (inteligencia artificial, cambio digital, internet de las cosas, y big data, entre otros) cuyo carácter disruptivo parece más intenso, rápido e incierto que las revoluciones industriales del pasado. Ambos fenómenos tienen en común, desde la perspectiva del macroeconomista, que suponen puntos de ruptura en el normal discurrir del crecimiento estable de las economías (más allá de fluctuaciones cíclicas). Y ambos tienen importantes consecuencias. En el caso, las crisis financieras, el coste económico y social, en términos de empleo y desigualdad es inequívoco. En cuanto al progreso técnico, su relación con el bienestar es más compleja. Si bien la historia de las economías de mercado es la de un crecimiento continuado del nivel de vida y del empleo, gracias al cambio tecnológico, su efecto sobre la distribución de la renta ha sido desigual, con periodos de aumento y otros de disminución de la desigualdad, y con grupos sociales, países y regiones más favorecidos que otros. Al ser fenómenos relativamente únicos, la perspectiva histórica es crucial para entender las similitudes y diferencias de situaciones comparables en el pasado. El conocimiento profundo de las crisis financieras del pasado, su resolución y sus efectos duraderos, son una lección para el macroeconomista que quiere diseñar modelos con los que explicar las opciones de la política de estabilización en la actualidad no sólo para recuperar la estabilidad económica, sino para hacerlo reparando en lo posible los efectos que estas crisis suponen para la distribución de la renta. Unos modelos que deben ser capaces de entender (y ayudar a diseñar) políticas no convencionales, ya sean de corte monetario, fiscal o macroprudencial teniendo en cuenta sus efectos desiguales sobre distintos grupos sociales. En cuanto a la revolución digital nuestro objetivo es aportar a una muy activa línea de investigación en la profesión que trata de entender su impacto sobre el bienestar, medido por la evolución de la productividad (renta per cápita), el empleo y su calidad y la distribución personal, espacial y de genero de la renta. Y sobre todo identificar las políticas públicas más adecuadas para lograr que los efectos netos de unas innovaciones que hoy estamos sólo empezando a atisbar sea inclusivo en lo económico y en lo social. También aquí la historia nos enseña mucho. Las oleadas de industrialización del pasado tuvieron efectos sobre el capital humano, el empleo en distintos niveles de cualificación y diversos colectivos diferenciados, por ejemplo el empleo femenino, que pueden reproducirse con las nuevas tecnologías, aunque hay cada vez más evidencia de que esta vez sí puede ser algo diferente. Para evitar que el debate se plantee en términos extremos y poco informados (la distopía del paro tecnológico o la utopía de los tecno-optimistas) necesitamos evidencia y modelos que nos ayuden a interpretar algunos fenómenos incipientes que difieren del pasado: la polarización del empleo y salarios, no tanto en función de sus capital humano sino, cada vez más, del carácter rutinario de las tareas que se llevan a cabo, los cambios en la distribución funcional, personal y espacial de la renta, las nuevas formas de negocio, el efecto de los líderes tecnológicos y las empresas superstar, o los cambios en las relaciones laborales y la calidad del empleo. Aquí de nuevo, el uso de modelos económicos o análisis econométricos de las tendencias más recientes puede beneficiarse enormemente de la colaboración con historiadores económicos que llevan mucho tiempo analizando los procesos de industrialización del pasado. El objetivo del proyecto y su carácter multidisciplinar pueden suponer una experiencia de colaboración novedosa y muy fructífera entre investigadores que trabajando con enfoques metodológicos diferentes comparten, sin embargo, el interés por el análisis cuidadoso de la evidencia disponible y su interpretación a la luz de modelos económicos dinámicos de equilibrio general que caracterizan al análisis macroeconómico en la actualidad.

Equipo investigador

Javier Andrés Domingo (Universitat de València, IEI)
Concha Betrán Pérez 
José E. Boscá Mares (Universitat de València, IEI)
Salvador Calatayud Giner 
Amparo Castelló Climent (Universitat de València, IEI)
Antonio Cubel Montesinos 
Antonio Cutanda Tarín (Universitat de València)
Joaquim Cuevas Casaña 
Alfonso Díez Minguela 
Rafael Domenech Vilariño (Universitat de València, IEI)
Javier Ferri Carreres (Universitat de València, IEI)
Samuel Garrido Herrero (Universitat Jaume I)
Julio Martínez Galarraga 

Francisco J. Medina Albaladejo 
M. José Murgui García (Universitat de València)
M. Ángeles Pons Brias 
M. Teresa Sanchis Llopis 
Daniel A. Tirado Fabregat